En mi mundo de color rosa.
A veces voy a la farmacia más cercana y me compro una dosis de locura, así me doy fuerzas para inventar mi propio mundo. Se me antoja subirme a mi nube de felicidad y pisar en tierra prohibida, sostenerme a mi misma sin intoxicarme de mentes sucias, sin autocensurarme, sin preocuparme de las palabras ajenas, sin olvidarme de quien soy. Voy a seguir pintando mis propios sueños con alegría, sumida en mi locura privada y en esta realidad algo hija de puta que yo transformo en sonrisas.